«Estás montando tu hermoso padrillo Appaloosa. Es un lindo día de primavera. Vamos cabalgando por el bosque. Las campanillas están todas en flor, y el cielo es azul claro», fue lo último que escuchó en palabras de su esposo, confidente y amor de toda la vida. Ella cerró los ojos apenas él finalizó la oración, rodeada de sus hijos, cuando la enfermedad, un cáncer de mama, le puso fin a su vida.

Linda McCartney falleció el 17 de abril de 1998 en Arizona, la noticia dio la vuelta al mundo y la familia comenzó un duelo feroz que se extendió por mucho tiempo.

Linda fue la persona que contuvo a Paul en momentos difíciles y también supo darle equilibrio a la vida de una persona que desde joven, apoyado por tres amigos, manejó la fama con suficiente habilidad.

McCartney hizo borrón y cuenta nueva cuando se separó de Los Beatles. Ahí, en ese momento, que pareció el fin del mundo, estuvo Linda para rescatarlo de la depresión insumida en alcohol.

Ella es la madre de Heather, Mary, Stella y James. La familia que siempre estuvo unida aún cuando sumó una gran cantidad de kilómetros para seguir al músico alrededor del mundo con sus giras.

Linda también fue la musa de «My Love», «Maybe I’m Amazed», «She’s My baby», «Warm And Beautiful», «Calico Skies», «Golden Earth Girl», «Somedays», «Distractions» y muchas más.

Linda fue testigo del deterioro beatle y también del inicio de Wings, una de las bandas más exitosas de los ’70 donde resultó clave. Sus primeros pasos en la música no fueron sencillos, tuvo que aprender, practicar, practicar, practicar y practicar, mientras sus hijos fueron prioridad. La fotógrafa estrella de mediados de los sesenta ocupó sus dedos en el teclado, cerca de su marido, arropada por el resto de la banda.

Quienes conocieron a Linda transmitieron sus sensaciones. Fuerza, coraje, ganas de vivir, humildad, buen trato, fueron algunas de sus características.

Su familia, la fotografía, la música, la lucha por el derecho de los animales, la comida sana se anotan como algunas de sus preocupaciones en 56 años de vida.

El vínculo con Paul, sin dudas, significa una de las historias de amor más verdaderas y duraderas en el mundo del rock. Amor en todo momento. El uno para el otro. Almas gemelas. El concepto que elija, eso eran Paul & Linda.

Su pérdida caló hondo en Paul, por supuesto. Alguna vez dijo que estuvo un año llorando su muerte. Le creemos. Salió adelante, como pudo, pero lo hizo. Hoy tiene la fortuna de tener a alguien a su lado. De todas maneras, creemos que Linda aún permanece en su recuerdo. Que el grito exclamado a los cuatro vientos para despedirse de los shows con «The End» es un homenaje vivo y diario a Linda que refuerza con el índice y la mirada al cielo.

Recordamos a Linda McCartney a 21 años de su partida. The Lovely Linda se extraña cada vez más.

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