La salida del estadio River Plate de Buenos Aires, el 11 de diciembre de 1993, será imborrable. Paul McCartney realizó su segundo concierto en la Argentina y la multitud se retiró cantando, casi en trance, a través de un coro pegadizo: “na, na, na, na, na, Hey Jude”. Ese momento en particular dejó en claro cuán hondo puede calar una canción en una persona, cuán emotiva, profunda o significativa resulta. Sin dudas, esos acordes y aquella melodía se apuntaron como uno de los puntos más altos del show de McCartney en su primera visita a la Argentina.

El tiempo pasó. Afortunadamente, Paul McCartney sigue vivito y coleando. Cada día mejor. Y con él, su obra maestra, porque ‘Hey Jude’ cumplió 50 años. Durante todo ese período, diferentes generaciones repitieron en emoción la lejana noche de ese 11 de diciembre en River. Porque escuchar ‘Hey Jude’ significa que se te ponga la “piel de gallina”, que la garganta se haga un nudo, que las lágrimas se preparen para un tobogán en la mejilla, pero también es alegría, desahogo o como quieras denominarlo, especialmente si tenes a McCartney frente tuyo, en el escenario.

‘Hey Jude’ nació durante un viaje de Paul en auto en plan de visita a Cynthia y Julian Lennon. Ella se había separado de manera traumática de John y Paul le otorgó su apoyo en un mal momento, como gesto entre amigos.

“Estaba acostumbrado a componer canciones camino a Kenwood, porque en general iba más allá de colaborar con John. Esta vez empecé con la idea de ‘Hey Jules’, que era Julian, ‘Don’t Make It Bad, Take A Sad Song And Make It Better’ para que intentara lidiar con una cosa terrible, porque sabía que no sería fácil. Siempre me dieron pena los chicos en los divorcios. Siempre me pongo en el lugar de esos pequeños cerebros que dan vuelta confudidos y se dicen: ‘¿Yo causé esto? ¿Fui yo?’. La culpa es algo terrible y sé que afecta a mucha gente. Y se me ocurrió esta idea para una canción. Enhebré unas cuantas cosas, así que cuando llegué allá más o menos tenía la idea. Lo cambié a ‘Jude’ porque me pareció que sonaba mejor”, recordó Paul para el libro ‘Hace Muchos Años’ de Barry Miles.

La finalización de ‘Hey Jude’ se produjo en la casa de Paul, sobre la avenida Cavendish. De repente, McCartney tuvo la visita de John Lennon y Yoko Ono en su cuarto de música. Cuando Paul llegó al verso: ‘the movement you need is on your sholuder’ se detuvo inmediatamente y le dijo a John: ‘no te preocupes, esto lo cambiaré’. Y enseguida, Lennon exclamó: ‘¡No lo hagas! ¡Es el mejor verso de todos!”. Este fue otro pequeño ejemplo de la excelente colaboración entre McCartney & Lennon. Un equilibrio clave en la obra de Los Beatles aunque por ese entonces escribiesen por separado. Por supuesto, cada vez que Paul interpreta esa línea, recuerda con cariño y nostalgia a su gran amigo.

El estribillo final nunca fue considerado por McCartney como una canción independiente. Si bien en algún instante consideró incorrecto alargar tantos minutos la coda, durante su registro se sintió tan a gusto que cambió de opinión y pasó por alto la sugerencia del mítico productor George Martin: ‘Creo que siete minutos son demasiado, los DJ no la reproducirán’. Lennon, ante esa respuesta, dijo: ‘lo harán si somos nosotros’.

La grabación de ‘Hey Jude’ ocurrió entre el 29 y 30 de julio de 1968 en el estudio dos de Abbey Road y el 31 de julio y  el 1 de agosto de 1968 en los estudios Trident. En esta última locación, Ringo Starr fue protagonista de una gran anédcota cuando se movilizó con urgencia hasta el baño. El baterista de Los Beatles pasó por detrás de Paul quien no se percató de este movimiento. Los dedos de McCartney arremetieron contra el piano como inicio de la toma y al tiempo que empezó a cantar sintió una palmada de Ringo quien rápidamente se acomodó en el taburete. Paul continuó cantando, mientras Ringo llegó a tiempo para el ingreso de la batería con un fill sensacional. “Cuando pasan esas cosas te ríes un poco, pero se te prende la lamparita y pensás: ‘¡Esa es la toma! ¡Lo que acaba de suceder es tan mágico!’, dijo Paul para el libro de Miles.

Sin embargo, la historia con George Harrison no fue tan agradable. Paul se sentó con George, le enseñó la canción y éste respondió cada línea de voz, como cualquier guitarrista. La negativa de McCartney enfureció a Harrison. Enseguida, Paul le dijo que su idea se basaba en un ingreso de la guitarra en el segundo estribillo. La actitud de “jefe” de McCartney irritó a Harrison. Esa acción se repitió muchas veces durante los últimos años de Los Beatles y generó más crispación en el seno de la banda. “Cuando hacíamos la ‘Antología’, bromeábamos todo el tiempo sobre eso y yo dije: ‘Me doy cuenta que era un mandón de mierda’. A lo que George contestó con su habitual ironía: ‘¡Oh no, Paul, nunca hiciste algo así!'”, rememoró Macca.

A todo esto, John siempre consideró a ‘Hey Jude’ como una de las mejores composiciones de su compañero y amigo, pero creyó que la letra estaba dedicada a él. Según una entrevista a la revista Playboy en 1980, John interpretó que Paul le dio permiso para romper con el “matrimonio” de ambos y unirse a Yoko.

“Siempre la tomé como una canción dedicada a mí. Si lo pensas, Yoko acababa de entrar en el cuadro. Y Paul dice: ‘Hey Jude’, o sea ‘Hey John’. Sé que hablo como uno de esos admiradores que interpretan cosas de las canciones, pero te das cuenta de que es un tema para mí. Las palabras ‘go out and get her’ (sal a buscarla) son del subconsciente de Paul que decía: ‘vamos, déjame’. En un nivel consciente, no quería que yo siguiera en mi camino, pero el ángel que hay en él decía: ‘Te bendigo’. Al diablo que hay en él no le gustaba nada, porque no quería perder a su socio”, declaró Lennon.

‘Hey Jude’ fue editada como single el 26 de agosto en Estados Unidos y cuatro días después en el Reino Unido con “Revolution” en el lado B, a pesar del desagrado de Lennon. Su posición en las listas del mundo encontró el número uno de manera indefectible, al punto de convertirse en el sencillo más extenso en obtener esa posición y el de mayor éxito del catálogo beatle en el suelo estadounidense con nueve semanas de permanencia.

Según la leyenda, en su salida de River Plate, McCartney solicitó al chofer reducir la velocidad tan solo para escuchar sobre el puente Udaondo, hoy Ángel Labruna, un coro familiar. La gente, durante cada uno de los tres días de los shows de 1993, se retiró cantando ‘na, na, na, na, na, Hey Jude’, la canción que cerró cada presentación. No importa si nos referimos a 1968, 1993 o 2018, ‘Hey Jude’ genera algo en las personas y eso la hace eterna como un reflejo de la genialidad y leyenda de su compositor.

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