El mundo beatle llora el fallecimiento de Geoff Emerick, uno de los puntales del sonido de la banda de Liverpool y que también fue clave en varios discos de Paul McCartney como el emblemático “Band On The Run”.

Las cuentas oficiales de Emerick en las redes sociales dieron cuenta de su deceso el martes por la noche, hora argentina, pero hasta el momento se desconoce la causa.

Emerick nació en Londres, en 1946, y con tan solo 15 años inició su trabajo en los legendarios estudios Abbey Road en 1962, el mismo año que Paul, John, George y Ringo grabaron “Love Me Do”. Poco a poco logró ascensos hasta alcanzar el puesto de ingeniero de grabación. Su retiro de EMI se produjo en 1969, trabajó con Los Beatles, pero en los estudios Apple y luego de la disolución del grupo se reencontró con Paul en 1973 para la grabación de “Band On The Run”, el álbum más importante en la carrera solista de Macca.

Su trabajo también fue solicitado por Elvis Costello, America, Jeff Beck y Art Garfunkel, entre otros grandes artistas.

La historia lo juzga como un ingeniero de sonido innovador quien junto con George Martin supo capitalizar la creatividad de Los Beatles. Su intervención en “Revolver” (1966) llevó al límite la tecnología de esa época para satisfacer las demandas de Paul y John. Emerick se animó ante los músicos de sesión para modificar reglas establecidas en cuanto a la grabación y eso otorgó al sonido de Los Beatles una revolución total.

Su papel en “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” (1967) también fue clave. De hecho, ganó el premio Grammy por aquel trabajo.

La primera gran tarea de Emerick surgió en “Tomorrow Never Knows”. Su capacidad, bajo la tutela de Martin, permitió que Lennon escuchase su voz como si fuese “el Dalai Lama” a través de un altavoz Leslie. Los Beatles y Emerick trazaron un punto alto en el mundo de la música y desde entonces, nada fue igual.

Paul McCartney siempre tuvo mucha estima hacia Emerick. La vuelta de “Geoffry” se concretó en un momento crucial en la carrera solista de Macca. Junto con Denny Laine se animó a la aventura nigeriana para registrar “Band On The Run”. Aquella estadía estuvo signada por grabaciones fructíferas, pero también por una buena cantidad de imprevistos, como por ejemplo, el robo a Paul y Linda, el día que Macca sufrió un espasmo, la vez que el músico local Fela Kuti creyó que McCartney se “robaba” la música africana hasta la aparición de bichos enormes y animales en la casa donde se hospedaba.

McCartney tuvo en Emerick una palabra autorizada para la grabación de sus creaciones. Su colaboración continuó en “London Town” (1978), “Tug Of War” (1982), “Give My Regards To Broad Street” (1984), “Flaming Pie” (1997) y otros discos.

Su libro “El Sonido de Los Beatles”, editado en 2006, nos ofrece una nueva visión del trabajo constante y obsesivo en cada toma beatle, y también algo más de lo mejor de McCartney como solista.

Sin lugar a dudas, la conexión McCartney-Emerick fue más allá de lo laboral. Una relación amistosa se forjó con el correr de los años. Al momento de grabar “Flaming Pie”, Emerick se enteró de la enfermedad de Linda y de inmediato recordó a su mujer, Nicole, quien falleció cinco años antes. Geoff ayudó a Paul y Linda para la producción de “Wide Praire”, el álbum póstumo de la ex tecladista de Wings. Poco después de la muerte de Linda, Paul y Geoff se encontraron en Abbey Road y Macca, con lágrimas en los ojos, expresó sin palabras su sentimiento. “No era necesario decir nada, sabía exactamente cómo se sentía”, recordó Emerick en su libro.

La partida de Emerick es otro golpe al corazón para los beatlemaníacos y también para quienes adoran la música. Su perfil bajo quizás no le dio la trascendencia justa, pero en sus últimos años, con visita a la Argentina incluida, emprendió proyectos que visualizaron su obra y talento.

Adiós, Geoffry, gracias por conquistar lo imposible.

 

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